Una manta de cuadrados, un punto a la vez (ejemplo)
Un proyecto que se teje por partes, se lleva a todos lados y termina siendo una manta única. Ideas para elegir colores y empezar.
Una manta de cuadrados es uno de esos proyectos que se tejen despacio y se disfrutan para siempre. Cada cuadrado es una pieza chica y alcanzable: lo terminás en una tarde, lo sumás a los demás y, de a poco, aparece una manta entera.
Por qué funciona tan bien
Al trabajar por partes no necesitás cargar con todo el tejido encima, y podés llevar un cuadrado en la cartera para tejer donde estés. Además, es la excusa perfecta para usar esos ovillos sueltos que fueron quedando de otros proyectos.
Cómo elegir los colores
- Partí de una paleta corta: cuatro o cinco tonos que te gusten juntos.
- Repetí cada color varias veces para que la manta se vea armónica.
- Sumá uno o dos neutros para darle respiro a los más intensos.
Cuando tengas todos los cuadrados, acomodalos sobre una mesa o el piso y movelos hasta que el conjunto te guste. Recién ahí es momento de unirlos.
